Urbanismo

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Por: Jaime Elio Quintero García

8/25/20262 min read

Déjeme y le platico algo….

La gran tarea pendiente en México, sin duda es el urbanismo, es decir cómo preparar y guiar el proceso de urbanización de la sociedad mexicana, iniciado por cierto hace más de cinco o seis décadas. Los técnicos y teóricos dedicados a este tema han movido al Estado hacia la planificación, hacia esquemas y diagramas de desarrollo poco cumplibles en términos reales.

Primero; en México a las ciudades, no en lo general, pero si en lo particular a las grandes y medianas, el desarrollo económico (migración interna y externa), se les ha echado encima y las ha reventado dando origen a la especulación y el enriquecimiento inmobiliario de empresas y persona que han visto en esta circunstancia de poca o nula interacción regulatoria entre la economía y el crecimiento urbano sustentable, la gran ocasión.

Mire usted, es evidente que la migración, ante la expectativa de más y mejores oportunidades de trabajo, aunado a mejores condiciones de salud y educación han sido los dos grandes disparadores de la movilidad social, han sido aquí y en todos lados del mundo los fenómenos más difíciles de manejar.

Si bien es cierto que la movilidad social hacia los centros urbanos ha solucionado los rezagos en vivienda, agua, luz, drenaje, salud y educación básica y profesional, también ha sido generadora de grandes desequilibrios urbanos.

Lo anterior, ha sido por largo tiempo un riego incalculable en el contexto de una economía de libre mercado, pues esta, es muy reactiva a compensar el déficit en la oferta, con acciones informales sin visos de regulación. Es decir, si hay mucha demanda de suelo para uso habitacional, industrial o de turismo y las regulaciones son débiles o inexistentes para estimular una oferta formal y suficiente que equilibre estas dos fuerzas económicas, es fácil suponer que surja la anarquía como consecuencia lógica.

Los instrumentos y mecanismos regulatorios para atacar estas inequidades se han venido, a través del tiempo, desincorporando de los niveles federales a los estatales y municipales lo que es bueno por supuesto, más estos esfuerzos han topado con un problema serio en cuanto a la propiedad del suelo en las áreas destinadas al crecimiento, por los programas de ordenamiento territorial municipal.

En este sentido no se ha podido establecer un régimen jurídico y reglamentario suficiente que limite (no que nulifique), la libre disponibilidad del suelo mediante condicionamientos precautorios que permita canalizar recursos financieros suficientes para infraestructura en agua, vialidades, luz, drenaje sanitario y alcantarillado que impulse la oferta de vivienda integrada.

Sin omitir, desde luego, las sanciones administrativas y penales en que pueden incurrir los funcionarios y servidores públicos que por omisión o intensión no vigilen o apliquen tales disposiciones.

Por otra parte, y con el mismo propósito regulatorio, tener en cuenta la obligación de los órganos de control y de auditoria técnica, de vigilar y denunciar ante la autoridad competente la falta de cumplimiento de tales obligaciones.

GRACIAS POR SU TIEMPO.

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