DEBLAQUE ANUNCIADA Y NO ESCUCHADA
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8/13/20265 min read


Déjeme y le platico algo.
El PRI, durante sus más de ochenta años de existencia, y sucesivas denominaciones, ha pasado por diversas etapas de cambios e innovaciones ideológicas, programáticas, jurídicas, constitucionales y reglamentarias.
Ha sido sin duda el verdadero partido de las grandes transformaciones, ha sido actor principal del transitar de México hacia el futuro, desde la destrucción del Estado mexicano prerrevolucionario hasta el Estado postrevolucionario, ni más ni menos de un siglo a otro.
Nadie en este país puede negar que los gobiernos del PRI fueron los creadores e impulsores permanentes de la gran transformación de México [de lo rural, a lo obrero y finalmente a lo socio-popular].
Originalmente las masas campesinas beneficiarias del reparto agrario, el crédito, el agua de riego la fertilización, la maquinización y la comercialización las que se movilizaban para ganar las elecciones y con esto ocupar posiciones de representación.
Después y a consecuencia de la industrialización del país, el desarrollo estabilizador en la economía, fueron las organizaciones obreras quienes tenían a su cargo la movilización para ganar elecciones.
Finalmente, con la masificación de la educación, la salud y la tecnología fue el propio partido {PRI] quien creo sus propias estructuras territoriales y sectoriales, beneficiarias de la acelerada urbanización de la sociedad, mismas que al sentir satisfechas sus necesidades de infraestructura y equipamiento urbano se responsabilizaban de llevar a los electores a votar y ganar elecciones. Todo esto sin desconocer los consabidos y desgastantes vicios y persistentes críticas mediáticas.
Fue el PRI, quien supo formar el poder, ejercerlo y entregarlo finalmente mediante medios democráticos sin radicalismos, con un país en paz, avanzando y sin convulsiones sociales o políticas.
Fue autor y gestor del modelo de economía mixta, consecuente con la creación de organizaciones políticas antagónicas a su esencia histórica, creador de instituciones públicas fuertes y afectas al desarrollo social, al mejoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos y al tutelaje de clases empresariales que supieron salir airosas del tránsito del Nacionalismo Revolucionario puro al Neoliberalismo social y democrático.
Ciertamente no sin fallas de honestidad y ética moral en la administración pública que sus rivales políticos aprovecharon con oportunidad y diligencia como es y ha sido y será por siempre en la lucha política por el poder, en México y en todos los países democráticos o en ruta a la democracia.
¿Qué fue entonces?, lo que provocó la debacle de este partido. Sin duda fue algo simple de explicar, complicado de entender y muy difícil de aceptar. Fue víctima de su propia doctrina del progreso y desarrollo económico y social de las clases medias mexicanas, formadas por cierto durante su ejercicio del poder.
Fueron muchas las voces que se alzaron como advertencias de lo que estaba sucediendo en el partido y en la sociedad mexicana. EL PRI SE HA ALEJADO DE LA GENTE DE SUS BASES ELECTORALES, SU DISCURSO HA DEJADO DE SER POLÍTICO Y SE HA VUELTO BUROCRÁTICO-ELITISTA, SUS MENSAJES SON AHORA MÁS PARA LA TECNOCRACIA SURGIDA DEL PROPIO DESARROLLO Y ÉXITO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DEL PARTIDO- GOBIERNO.
Se decía y se criticaba con insistencia desde entonces, una vez y otra durante los años más recientes del priismo. En qué consistía esta grave y advertida circunstancia. Nos preguntábamos muchos para no decir que todos, que va a sucedernos, ya no hay espacio para la política.
Las dirigencias y estructuras nacionales se han tecnocratizado, las burocracias institucionales se han apoderado del partido y de la conducción nacional, no tan solo del giro económico y social, sino también del modo y manera de expresar estos y de venderlo a la nación.
Por insensibilidad política o exceso de confianza el discurso y acciones directivas se alejaron de la gente, dejaron sin voz y representación a las clases populares y medias, sustento básico de sus innumerables éxitos electorales.
Los últimos gobiernos priistas se manejaron con desenfado social, con desprecio hacia la política, no tanto con las acciones de gobierno y el devenir del país que eran aceptables y progresistas, más por la falta de identificación con la gente en general.
Las masas sociales ya no entendían la idiomática de los tecnócratas, solo las élites partidistas que detentaban el poder creían entender el discurso burocrático, ya no había identificación popular, la soberbia personal y el desenfado burocrático se generalizó. El no pasa nada se repetía desde el poder sin cesar, nunca se entendió y menos se aceptó el gran vacío que se estaba creando, suceso imperdonable en política.
Es gran verdad que en política no hay espacios vacíos siempre hay quien los llene por estricta necesidad. El oportunismo, luego entonces, vestido de convicción social de mejora y cambio estructural llenó la escena sociopolítica del país. Así de esta manera la militancia del PRI migró hacia otras opciones en las que se sentía mejor representada.
La oportunidad se puso de inmediato la máscara de la izquierda, opción sin rumbo ni proyecto propio, solo la demagogia de lucha contra la corrupción magnificada antes que por la certeza.
Finalmente, el resultado fue lo que vivimos actualmente. Sin duda, los grandes perdedores resultaron ser, como siempre el pueblo esa gente con la que se perdió contacto, misma que ha perdido garantías, derechos, espacios democráticos y perspectivas reales de mejora sustantiva, por un puñado de dinero, por un cheque de 3,200 pesos mensuales.
Otro gran perdedor lo han sido los medios de comunicación quienes dejaron de ser el otro poder, el poder que solía imponer agenda, personajes y condiciones, pues ni que decir que el nuevo régimen los ha mantenido a raya, tal y como se sentenció desde el principio.
Ahora la oposición a este gobierno absolutista y autoritario no está en lo que queda de los partidos políticos, está mucho más en la sociedad, misma que al parecer está dividida casi a mitades, verbigracia a los desmanes e incompetencias de quienes se sienten acosados por la ambición, la insensatez y el desenfado
por las personas, misma que están siendo llevada muy rápidamente al fracaso. Evidente es que lo mismo que le pasó al PRI y al PAN le pasará en el mediano plazo al actual partido en el poder.
No cabe duda, el futuro político electoral del país, más el inmediato que el de mediano y largo plazo, será el mismo, nada es para siempre. Al electorado ya no se le puede pedir que vote por algún partido, solo que no vote por el que está en el poder actualmente, caracterizado por sus afanes hegemónicos a la vez que cargado de vicios, a fin de que el voto se disperse y así, recuperar por lo pronto, el equilibrio entre los poderes de la unión y los locales.
GRACIAS POR SU TIEMPO.
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