ALTAMIRA: 9000 MILLONES EN LA OPACIDAD, CINCO AÑOS DE GOBIERNO Y 0 TRANSPARENCIA

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8/25/20264 min read

La información sobre el gobierno municipal de Armando Martínez no está disponible de manera integral en el portal oficial. La ausencia de archivos históricos dificulta reconstruir el destino de miles de millones de pesos y limita la capacidad de los ciudadanos para fiscalizar a su gobierno.

Hay algo que debería ser sencillo en cualquier democracia: entrar a la página oficial de un ayuntamiento y saber cuánto dinero recibió, cuánto gastó, en qué lo gastó, qué obras realizó, quiénes fueron sus proveedores y cuáles fueron los resultados.

En Altamira, esa tarea no resulta tan sencilla.

El municipio enfrenta un problema que va más allá de un portal desactualizado. La información correspondiente a ejercicios anteriores del gobierno de Armando Martínez no aparece disponible de manera integral y accesible para los ciudadanos.

La consecuencia es directa: reconstruir la historia financiera y administrativa del municipio se vuelve una tarea complicada.

La promesa de la transparencia

La desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) estuvo acompañada de una promesa política: hacer más directa la consulta de la información gubernamental y evitar que los ciudadanos tuvieran que realizar solicitudes para conocer datos que deberían ser públicos.

Mientras se hablaba de facilitar el acceso a la información, en distintos ámbitos gubernamentales los ciudadanos se encuentran con páginas incompletas, información fragmentada o archivos históricos que ya no están disponibles de manera sencilla.

Altamira representa un caso que merece ser revisado.

Armando Martínez se encuentra en su segundo periodo al frente del municipio. Sin embargo, para un ciudadano que pretenda revisar la actuación de su administración anterior, el acceso a la información histórica no resulta claro ni completo.

¿Dónde están los documentos de los ejercicios anteriores? ¿Dónde pueden consultarse de manera ordenada los ingresos y egresos? ¿Dónde están los contratos, las obras, los proveedores y los informes que permitan reconstruir el uso de los recursos públicos?

Son preguntas elementales que deberían tener respuestas igualmente elementales.

Más de 9 mil millones de preguntas

El tamaño de los recursos involucrados hace que la ausencia de información sea todavía más relevante. Durante los años de gobierno de Armando Martínez, el municipio de Altamira ha manejado recursos que, de acuerdo con la información disponible para este reportaje, superan los 9 mil millones de pesos.

No se trata de una cantidad menor. Cada peso público representa una obligación de rendición de cuentas. La ciudadanía tiene derecho a conocer de dónde provino ese dinero y en qué terminó. Obras públicas, servicios, nómina, adquisiciones, contratos, mantenimiento urbano, seguridad, infraestructura y programas sociales deberían poder rastrearse documentalmente.

Comerciantes bajo presión

El reclamo no se limita a la información disponible en internet. Durante la elaboración de este reportaje fueron consultados propietarios de diversos negocios del municipio. Algunos expresaron inconformidad por lo que consideran una relación desequilibrada entre el cobro de impuestos, derechos y multas municipales y la calidad de los servicios que reciben.

El argumento se repite: el municipio es particularmente exigente cuando se trata de cobrar, pero esa misma exigencia no parece reflejarse, desde su perspectiva, en mejoras visibles en los servicios públicos.

Los entrevistados solicitaron el anonimato por temor a posibles represalias. Algunos señalaron al presidente municipal y al tesorero como posibles fuentes de esas represalias. No existen elementos suficientes para presentar estos señalamientos como hechos probados, pero el temor expresado por los ciudadanos constituye un dato relevante que merece ser documentado y contrastado, particularmente porque sus críticas se relacionan con el cobro de impuestos, multas y la calidad de los servicios públicos que reciben.

El problema de la memoria pública

La transparencia tiene también una dimensión de memoria. Los gobiernos cambian, los funcionarios se van y las administraciones terminan. Pero los documentos públicos permanecen. Una administración municipal no debería borrar su pasado administrativo simplemente porque terminó un ejercicio fiscal o concluyó un periodo de gobierno.

Los archivos públicos permiten comparar, saber qué se prometió y qué se hizo, conocer cuánto costó una obra, quién la realizó y si realmente fue terminada. Permiten identificar proveedores recurrentes, contratos, adjudicaciones y modificaciones presupuestales.

Cuando esa información desaparece o se vuelve prácticamente inaccesible, el ciudadano pierde una herramienta fundamental de vigilancia.

Sin información la corrupción queda impune.

La ausencia de información no constituye por sí misma una prueba de corrupción, pero sí constituye un problema de transparencia. Y precisamente por eso el municipio tiene una obligación sencilla: explicar por qué los archivos históricos no están disponibles de manera clara, indicar dónde puede consultarse la información correspondiente a los ejercicios anteriores. E informar sobre qué mecanismo garantiza actualmente la conservación y publicación de la información municipal. Y, sobre todo, garantizar que cualquier ciudadano pueda acceder a ella. Porque si los recursos públicos son de todos, la información sobre su destino también lo es.

La página del municipio es limitada y opaca

Altamira no necesita discursos para demostrar transparencia, necesita documentos. El portal debe permitir consultar, de manera ordenada y sencilla, la información de cada ejercicio de gobierno. Necesita que un ciudadano pueda entrar desde su computadora o teléfono y reconstruir la historia financiera del municipio sin convertirse en investigador, abogado, politólogo o especialista en administración pública. La transparencia verdadera debería funcionar así de simple.

Hoy, el problema es que la ciudadanía enfrenta dificultades incluso para encontrar la información que debería estar a la vista. Cuando un gobierno administra miles de millones de pesos, la ausencia de información histórica deja una pregunta inevitable sobre la mesa:

¿Dónde están los tres informes de gobierno del primer periodo de gobierno municipal de Armando Martínez?

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